Para crecer, las Pymes necesitan entornos institucionales y servicios

Noticias 18 de noviembre de 2016 Por
La mejora sostenida de los entornos y redes de servicios a pymes será clave en el futuro desarrollo productivo económico y social de Rafaela.
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Uno de los aspectos salientes del Plan Estratégico Rafaela Productiva 2020 es la línea de entorno institucional y servicios   que aborda la problemática de  los servicios que se prestan en la ciudad para que nuestras empresas sean más competitivas y garanticen su supervivencia y crecimiento.

La afirmación del título de esta nota se fundamenta en aspectos teóricos de la academia y también en la realidad que refleja la situación de las ciudades que se han industrializado creando entornos favorables e innovadores para desarrollar emprendimientos y/o atraer inversiones productivas y generando círculos virtuosos de conglomerados económicos sean estos industriales, comerciales, turísticos o de servicios.

Las empresas no compiten solas en los mercados, sino que lo hacen junto al entrono territorial donde están radicadas. Esto es, aquellas empresas que se encuentren radicadas en entornos territoriales innovadores obtendrán mayores ventajas por sobre las que no lo están. Y el entorno innovador colabora en la generación de mano de obra calificada, donde existe un fuerte sector educativo que se vincula con el productivo y traja atendiendo sus demandas. El sector empresario cuenta con servicios especializados de apoyo, que le permiten acceder a información estratégica para desarrollarse y crecer. Cuenta con un fuerte sector científico tecnológico que promueve la investigación y el desarrollo, y permite internalizar procesos de innovación al interior[1].

Todos estos conceptos, vertidos por el especialista en desarrollo territorial, Francisco Alburquerque, nos llevan a pensar y analizar en qué grado de articulación se encuentra nuestra ciudad respecto a la educación, los servicios especializados y el aporte científico tecnológico para con el sector empresario. ¿Podemos definirnos entonces como un entorno territorial innovador?.

A través de la línea de institucionalidad, entorno y servicios del Plan Estratégico Rafaela Productiva 2020, se trató de responder a este y otros interrogantes, buscando respuestas que permitan establecer los desafíos hacia el futuro.

Actualmente en Rafaela existen alrededor de unas 15 instituciones públicas o mixtas dedicas a brindar servicios de financiamiento, asistencia técnica, mejora de los procesos productivos, información especializada para la toma de decisión, asistencia financiera y jurídica, fortalecimiento del sistema de comercialización, dotación de infraestructura básica, capacitación y formación de oficios, entre otros servicios más específicos. Todo esto sin contar los proveedores del sector privado como estudios jurídicos, administrativos, bancos, estudios contables. Esto último se presentó como un desafío dentro de los talleres de la línea para poder completar más acabadamente la lista de proveedores de servicios que la ciudad ofrece y que las empresas pueden aprovechar.

Pero también fueron surgiendo otros aspectos a tener en cuenta dentro de la dinámica del RP2020. La profundización del diálogo entre las altas casas de estudios y el sector empresario, parece fundamental para pensar qué clase de profesionales necesita los sectores económicos locales en el futuro. Si bien existe un camino trazado en todos estos años, el avance de las nuevas tecnologías impone que esta clase de relación este  más afianzada y mejor  aún diríamos que se debería sistematizar e institucionalizar. Ya no alcanzará con ver demandas o perfiles necesarios actuales sino que hará falta incorporar vigilancia tecnológica y prospectiva para determinar futuros perfiles laborales y con ello diseños de carreras profesionales acordes para los próximos años.  No perdamos de vista que los tiempos que hoy lleva diseñar una nueva carrera universitaria, ponerla en funcionamiento y lograr que egresen estos profesionales insume más de 6 o 7 años y en este periodo de tiempo la innovación tecnológica  modificará conocimientos y procesos laborales y nos enfrentaremos a problemas de brechas criticas de ofertas y demandas de capacidades laborales y profesionales. Esto constituye un fuerte desafío del sistema institucional de desarrollo que debe incorporar no solo la variable innovación y cambio tecnológico sino también la variable tiempo será crítico: las demoras de los sistemas institucionales y educativos para adaptarse al cambio.     

De la misma manera las entidades del sistema tecnológico  deberán desarrollar dos aspectos claves para garantizar el éxito en su misión del desarrollo tecnológico local como son:

  1. optimizar la vinculación con las empresas mejorando la transferencia tecnológica y su implementación concreta y exitosa.
  2. por otro lado adquirir capacidad para la vigilancia y prospectiva tecnológica que permita detectar a tiempo nuevas tecnologías y así disminuir la brecha tecnológica y generar las alertas sobre los sectores que puedan ser impactados por estos cambios para adoptar estrategias  Los cambios pueden ser una oportunidad o una amenaza.

Otro aspecto saliente es el fomento a los emprendedores que continua siendo un factor  importante en nuestra comunidad, entendiéndolo como un rasgo cuasi cultural que distingue a la región. Aquí caben todos los aspectos señalados para los temas educativos y tecnológicos anteriormente descriptos y también debe apuntarse a crear una red sistematizada que asegure la sinergia de las entidades que operan con emprendedores, buscando  optimizar  recursos y orientando la vocación emprendedora de la población hacia sectores y actividades con cuenten con posibilidades de relativo éxito futuro. Incorporar emprendedores en sectores con   potencial de desarrollo, basados en la innovación, la sustentabilidad social y ambiental y vinculados a demandas que se sostengan al futuro es el verdadero desafío colectivo del Plan Rafaela Productiva 2020. En esto la Municipalidad , la Agencia ACDICAR, INTA , INTI, UTN, UCES, UCSE y otras entidades trabajan codo a codo centrados en el programa Rafaela Emprende vinculando a programas nacionales como el INCUBAR y Ciudades emprendedoras.

Por último, podemos decir que otro aspecto clave del entorno territorial es su capacidad de vinculación internacional. La capacidad de integración y generación de relaciones con otras ciudades del mundo, en un etapa de globalización tan consolidada por la tecnología  y no tanto por las criticas relaciones de países y bloques,  hace que las posibilidades de intercambio con ciudades, organismos, empresas y personas de todo el mundo se conviertan en oportunidades concretas de desarrollo no solo de negocios sino también en cuestiones sociales, culturales, educativas, tecnológicas y ambientales. Aquí cobran importancia los hermanamientos, acuerdos y convenios de pasantías internacionales, y algunas otras iniciativas de vínculos internacionales.

Indudablemente en lo económico importa como el conjunto de empresas aprovecha estas oportunidades y  logra acceder a los mercados internacionales con sus productos y servicios. Aquí importan la dotación de servicios afines al comercio exterior y los apoyos necesarios para que no solo las grandes empresas se animen a desarrollar comercio exterior y cada vez una mayor cantidad de micro y pequeñas empresas accedan a mercados internacionales.   

Finalmente y respondiendo la pregunta que nos hicimos al inicio de esta nota sobre si Rafaela constituía un entorno innovador  podemos afirmar que, más allá de las dificultades que aún existen en términos de infraestructura y servicios y que se corresponden con inversiones públicas de orden supra territorial, existe un esfuerzo colectivo de las instituciones públicas y privadas por mejorar las condiciones de entorno, fortalecer el sistema tecnológico y educativo, incentivar la innovación y la cultura emprendedora.

Sin embargo conviene no conformarse con una respuesta que nos deje tranquilos, sino por el  contrario debemos sostener la pregunta de manera permanente como un desafío vital para el futuro.

 

 

[1] Albuquerque, Costamagna & Ferraro, 2008