Innovación y tecnología según la planificación estratégica

Noticias 24 de octubre de 2016 Por
El análisis del diagnóstico de la línea Innovación y Tecnología en el Marco del Plan Rafaela Productiva 2020, permite enfocarnos en  aquellos puntos críticos sobre los que se debería trabajar para construir una visión compartida de la ciudad que queremos, acorde a los posibles escenarios futuros.
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Resulta evidente que la tecnología  existente no representa una limitante para la innovación, en menor o mayor medida esta se  encuentra disponible y existen diferentes  instrumentos para que las organizaciones puedan implementar prácticas innovadoras. Los factores que dificultan la incorporación de estas prácticas, parecen  estar relacionados a cuestiones más de base pero no precisamente sencillas de incorporar. A esta cuestión se suma el hecho de que las personas que toman decisiones en las unidades productivas presentan cierta aversión al riesgo, y que suelen incorporar tecnología una vez que esta ya fue probada y aceptada con éxito en el mercado, lo que los convierte en seguidores de tendencias y no en líderes del mercado.

En términos generales, se percibe una  baja profesionalización de los sectores productivos, hablando de profesionalización como el proceso de incorporación de técnicas y prácticas idóneas para la gestión de las organizaciones en la que puede o no ser necesaria la incorporación de personal profesional. Las estructuras rígidas de las organizaciones no favorecen el despliegue de los conocimientos profesionales de los RRHH. A esto se suma  la valoración relativa de la práctica profesional como instrumento para la lograr la eficiencia interna y el éxito en el mercado.

Por estas cuestiones, es necesario impulsar una estrategia de profesionalización que se centre en una nueva valorización de la eficiencia y la orientación a mercados más exigentes facilitando la incorporación de RRHH con calificación acorde a las nuevas necesidades de los sectores productivos.

Hoy en día  emergen tecnologías disruptivas que amenazan la supervivencia de las estructuras tradicionales de producción además de la profundización de la integración vertical en muchos sectores productivos, con altos niveles de eficiencia y captación de mercado,  que presionan a empresarios a pensar en nuevos productos, negocios y servicios, con ineludible contenido innovador. En este contexto, la mayoría de las organizaciones locales, no incorporan la innovación dentro de su visión estratégica, principalmente por no asociar la misma a un factor de competitividad.  

Cuando hablamos de tecnologías disruptivas estamos haciendo referencia a aquellas que pueden destruir un modelo de negocio existente para dar lugar a un nuevo paradigma. Por ejemplo, ya es una realidad la presencia de tecnologías de este tipo como ser autos autónomos,  producción de carne a partir de tejidos en biorreactores, realidad virtual, impresión 3D, etc.,  las cuales contribuirán a la generación de estas nuevas estructuras productivas de manera acelerada. 

Para anticiparse a estos cambios inminentes, es necesario promover las herramientas de la gestión de innovación para la competitividad tales como, vigilancia tecnológica o análisis de las capacidades tecnológicas de innovación de las unidades productivas.  Así mismo, es indispensable fomentar la capacitación de directivos y mandos medios de las organizaciones en temas de innovación y visión estratégica.

En otro sentido, la vinculación existente entre el sector científico tecnológico y el sector productivo parece ser insuficiente para traducirse en resultados óptimos para el sector productivo, de acuerdo al potencial de  ciencia y tecnología de la región. Existe una escasa conectividad y asociación en términos de cadena de valor y un gran desconocimiento de las capacidades, ofertas y demandas de ambos actores.

Aún no se evidencia la conformación de polos de innovación público-privados locales que incluyan incubadoras y/o aceleradoras de empresas de manera que los nuevos emprendimientos crezcan y se fortalezcan en un ambiente de interacción con las instituciones de I+D+i. En este sentido se han realizado algunos proyectos locales con algún grado de éxito que requirieron la generación de consorcios público-privados para llevarlos a cabo, lo cual resulta alentador pensando en futuras interacciones para encarar proyectos de este tipo.

Para promover la vinculación en este sentido es necesario aunar esfuerzos para potenciar el sistema de innovación local y coordinar proyectos asociativos empresariales aprovechando las capacidades existentes de cada una de las unidades productivas que existen en la región.

Por último es importante contar con instrumentos de financiamiento para ejecución de proyectos necesarios para generar innovación productiva. Si bien en los últimos años se incrementó la oferta de este tipo de herramientas, las mismas parecen no adaptarse a las posibilidades y necesidades de los demandantes; ya sea por desconocimiento o deficiente difusión de las entidades gestoras y entidades otorgantes de financiamiento.  A estas cuestiones se suman problemáticas generales como ser requisitos dificiles de cumplir, falta de de tiempo de los demandantes para la búsqueda, gestión y formulación de proyectos, falta de un gestor tecnológico que actue de interfase entre las empresas y el sistema de formulación de proyectos, entidades otorgantes que manejan tiempos diferentes a las necesidades de los demandantes, desconfianza, entre otras.

A raíz de estas cuestiones, es necesario concretar acciones en conjunto para mejorar la difusión de las diversas líneas de financiamiento. Además, se debe informar a través de diversos medios a quién acudir y los pasos necesarios para acceder a las mismas e incrementar la cantidad y formación de gestores tecnológicos que faciliten el acceso a este tipo de herramientas tan necesarias.

La innovación y tecnología juegan un rol fundamental para esta visión de ciudad que queremos construir y los proyectos que surjan en el marco del PRP2020 deberán contemplar estas cuestiones de gran importancia e incidencia a futuro.